OBRAS MARCADAS POR LA PANDEMIA

Los conciertos de Pere Martínez y Akeré, la exposición bailada de José Maldonado y el estreno en Cataluña de la última pieza de Ana Morales marcan la agenda del segundo fin de semana de L’Herència. Morales ofrece además un taller de creación y una improvisación junto a Aina Lanas y la cantaora Cristina López.

El zarandeo emocional y la soledad que para Ana Morales supuso la pandemia quedaron reflejados de forma clara en su última creación En la cuerda floja, no hay cante en toda la composición musical y ella interpreta en solitario toda la coreografía. Porque esta bailaora y coreógrafa nacida en Cataluña (Vilafranca del Penedés, 1982) instalada desde hace 21 años en Sevilla baila las emociones, sus estados de ánimo. Aquel era el sentimiento que le recorría durante el proceso de creación de la obra, estrenada en la pasada Bienal de Flamenco de Sevilla, hace justo un año. 

“La creación fue muy dura y tediosa. A priori se fraguó con un motivo pero luego la situación se fue complicando y esa realidad de incertidumbre y complejidad se reflejó. Para mí era estar realmente en la cuerda floja”, me cuenta por teléfono. Así que de alguna manera esta obra viene a documentar cómo se sintieron ella y, por extensión, muchos otros artistas que vivieron con suma angustia las complejidades provocadas por la pandemia. Aunque afirme que “estar en la cuerda floja es bastante usual para los creadores”, la magnitud del seísmo pandémico descoyuntó el frágil equilibrio del ecosistema escénico. 

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SAVIA NUEVA EN EL BAILE ESPAÑOL

 

Han crecido bailando. Con solo cinco años Albert Hernández pidió a sus padres que le llevaran a una escuela de flamenco. También precoz fue Irene Tena, la otra mitad de La Venidera, quien con tres años comenzó sus pasos en la peña sevillista La Giralda. Elisabet Romagosa, de familia de artistas, empezó a los cuatro. Yoel Vargas, con solo 17 años lleva la mayor parte de su vida bailando. Los “jovencísimos” de L’Herència acumulan formación y experiencia a partes iguales. Tienen en común decisión, energía y ganas de aportar nuevas miradas a la danza española y el flamenco de ahora.

Entre dos siglos, entre dos aguas. Nacidos a finales del siglo XX y principios del XXI, estos bailarines y bailarinas suman a su formación académica las ideas propias, fluyen con naturalidad por los cauces de lo contemporáneo conociendo la base y desarrollo del lenguaje que han aprendido y practicado desde la infancia. Yoel Vargas (Tarragona, 2003) creó su primera coreografía (breve) con 12 años. El portentoso bailarín ya ha conseguido unos cuantos destacados galardones por su preciso y carismático baile: premio Ballet Nacional de España en el Certamen Coreográfico de Madrid en 2020; premio AISGE a Bailarín Sobresaliente en el mismo certamen; galardón en el del Distrito de Tetuán; premio en la categoría Folclore en la Gala Concurso Internacional Tanzolimp de 2016 Berlín, … “Porque sin ella no sería feliz”, es la frase que acompaña una foto suya con apenas 3 años, sonrisa abierta y brazos flamencos, felicitando el último Día Internacional de la Danza en su cuenta de Instagram.

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EL BAILE DE AHORA SE MIRA EN LA ARQUITECTURA DEL PASADO

 

Los edificios del pasado lejano son ahora formas acogedoras para la danza. El patrimonio arquitectónico suele pasar varias etapas, el abandono y el olvido preceden a su recuperación y puesta en valor. Con el tiempo, además, puede convertirse en capital social y cultural de múltiples usos para su entorno. L’Herència promueve en L’Hospitalet una nueva mirada sobre algunos de sus edificios más emblemáticos a través del flamenco. Una decena de propuestas escénicas y musicales de kilómetro 0 ocupan espacios singulares de la ciudad entre el 11 y el 19 de septiembre.

 

Me cuenta Josep María Solias, jefe de sección de Patrimonio Cultural y director del Museo de L’Hospitalet de Llobregat, que la ciudad cuenta con dos tipos de elementos patrimoniales: aquellos que forman parte de su pasado agrícola, de estilo renacentista o barroco, menos abundantes, y los rescatados de un pasado industrial muy rico. Entre estos últimos está el que fuera el complejo fabril Tecla Sala. Toma el nombre de la empresaria de Roda de Ter que lo compró en 1913 después de haber sido molino papelero y fábrica textil desde 1855. Su imponente fachada, la enorme chimenea o las naves de ladrillo vista dan una magnitud colosal al que es desde 1983 un centro cultural polivalente. Alberga la biblioteca central municipal, un centro de arte de primer nivel, sedes de asociaciones culturales y salas para diferentes usos. La empresaria, pionera por haber asumido el mando de un considerable entramado industrial, cultivó una parte social poco común en la época, preocupándose por abrir guarderías para los hijos de las trabajadoras o construyendo un centro educativo. 

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EL NUEVO CICLO L’HERÈNCIA CALIENTA MOTORES

 

El suelo está desgastado del uso, de tanto bailar, zapatear, ensayar. Resuena ahora en la tarima experta el ritmo de algo nuevo que se está gestando en ese espacio de danza y repetición. La sede de la Asociación Cultural Andaluza Marismas acoge la creación especial de Preludio, suma del trabajo de la bailaora y coreógrafa Carmen Muñoz y los miembros de Zyryab, la formación de baile andaluz y flamenco del colectivo. El resultado se verá en septiembre en L’Herència, nueva cita cultural que une flamenco y patrimonio.

 

L’Hospitalet de Llobregat es una de las ciudades más grandes y densamente pobladas del país. También es una de las más flamencas. La numerosa inmigración andaluza de los años 60 y 70 arraigó con su cultura, por eso abundan peñas, cantaores, asociaciones con sus respectivos cuadros de baile y otro tipo de agrupaciones que mantienen vivo el espíritu flamenco. A ello se suma la amplia cantera catalana, formada por artistas cruzados de influencias, que han convertido el territorio en un lugar muy fértil y activo. En ese caldo de cultivo nace L’Herència, ciclo que une danza y música flamenca con el patrimonio arquitectónico de la ciudad. Entre el 11 y el 19 de septiembre próximos, edificios tan emblemáticos como la ermita románica de Bellvitge, la antigua fábrica textil Tecla Sala o las centenarias casas señoriales de Can Colom o Torre Barrina acogerán hasta 10 espectáculos con Pere MartínezLa VenideraKaren Lugo o José Maldonado en el cartel. 

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EL PROGRAMA «L’HERÈNCIA, FLAMENCO I PATRIMONI» OFRECE BAILE Y MÚSICA EN ESPACIOS PATRIMONIALES DE L’HOSPITALET DE LLOBREGAT

Ana Morales, Karen Lugo o José Maldonado son algunos de los nombres que dan forma al cartel.
Artistas jóvenes y nombres consolidados comparten protagonismo.
Tecla Sala, Can Trinxet o la ermita de Bellvitge acogerán los espectáculos.
Una iniciativa de Flamenco Projects con el apoyo del Ayuntamiento de L’Hospitalet de Llobregat 

 

Barcelona, 18 julio 2021.- El diálogo entre la arquitectura, el patrimonio y las artes en vivo es el hilo conductor de las jornadas en las que se darán cita jóvenes talentos de la danza flamenca y española junto a otros reconocidos miembros de esta comunidad artística.

Con el objetivo de ofrecer el flamenco en una nueva dimensión estética, el ciclo promovido por Flamenco Projects con el apoyo del Ayuntamiento de L’Hospitalet de LLobregat, situará a los artistas en edificios históricos de especial valor, desde antiguas fábricas reconvertidas en centros culturales hasta edificios modernistas que forman parte del patrimonio arquitectónico.

Todo ello tendrá lugar en cinco distritos de la ciudad, permitiendo generar un recorrido de interés cultural que unirá el valor del flamenco actual con el del patrimonio local.

L’Hospitalet de Llobregat es una localidad fértil para el flamenco. Sus numerosas peñas canalizan una afición que conoce y respeta ese arte. Cataluña, por su parte, es tierra de talento. Este ciclo permitirá acercarse a algunos de sus artistas, a la vez que ampliará su foco hacia otros de los creadores que marcan la disciplina actualmente. Propuestas abiertas y novedosas que cobrarán vida propia gracias a la riqueza patrimonial del municipio. Con esta fórmula se ofrecerán 10 propuestas de baile y música en ocho espacios singulares, todas ellas de acceso libre. La frescura y en algunos casos la hibridación entre disciplinas y artistas estarán muy presentes para acoger el flamenco actual, un arte que sabe mantener la tradición sin olvidar la vanguardia y los nuevos códigos artísticos.

La atención a esta realidad da forma a un cartel con artistas ya reconocidos y de extensa trayectoria junto a otros que están comenzando pero que ya despuntan en certámenes y concursos. Una oportunidad para que los más jóvenes muestren su valía y actúen en un marco profesional y estimulante.

El teatro Joventut acogerá durante los días de celebración del ciclo En la cuerda floja, el último espectáculo de Ana Morales. Su presencia en la ciudad servirá para proponer una serie de improvisaciones en las que la misma Morales y otras de las artistas del cartel ofrezcan su baile espontáneo. El programa atiende la gran variedad de obras firmadas por mujeres que coexisten en la escena.

La combinación de espectáculos de baile y conciertos de música en espacios patrimoniales pretende acercar el flamenco a un público amplio atendiendo la extensa tradición local y catalana.